Paul Krugman:Escuela de Finanzas conductuales.

Nov 28, 2010 by

Por: José “Phepe” Giraldo Abarca.

Para quienes emitimos opinión sobre diversos temas del acontecer humano, hay uno en particular que nos significa un reto personal, porque no siendo profesionales en esa área del conocimiento, nos obliga a esmerarnos más para mejor ofrecer una opinión. La Economía. Sabido es que la actual situación de crisis económico/financiera mundial se ha extendido mas allá de lo previsto,  dejando en el camino un panorama desolador, pérdidas de empleo, perdidas de casas, pérdida de credibilidad y confianza y hasta la perdida de la Cámara de Representantes en el Congreso estadounidense. Dependiendo de los gobiernos, sus regímenes políticos y los modelos económicos adoptados, la mayor parte de los países parecen no haber acertado con la fórmula mágica que revierta su actual situación y los devuelva a la tranquilidad del pasado, por el contrario, parecieran haber ingresado en aguas pantanosas lo que acrecienta el desánimo y sus posibilidades de una pronta salida. Por citar ejemplos, EE.UU y la Eurozona. En nuestro peregrinaje en busca de ideas para un mundo real que planteen soluciones a la actual crisis que nos agobia, una vez  más me detuve a leer a Paul Krugman, el premio nobel de Economía del 2008 y profesor de la Universidad de Princeton, por su entendimiento y sensatez y, eso que aquí se conoce como el “common sense”, el sentido común, quien en un extenso y pormenorizado artículo de opinion de fecha 13 de Setiembre del 2009, escribió lo siguiente ¿Cómo pudieron equivocarse tanto los economistas? Lo expresado  por el autor me exime de comentarios y nos evita la controversia que siempre origina escribir sobre economía no siendo economista. Por comprensibles razones de espacio, me he permitido editarlo pero sin desnaturalizar los conceptos y su personal opinión sobre los economistas, las escuelas del pensamiento y los modelos que rigen el actuar de la economía mundial. Ha transcurrido algo más de un año desde que fue publicado y su vigencia se mantiene incólume, nos mantenemos como en un péndulo oscilando diariamente entre las buenas y las malas noticias, pasando del entusiasmo al pánico, de días al alza a días de estrepitosas caídas, de inestabilidad y desconfianza persistente, por tal razón me permito proveerles el citado artículo para mejor entender la nueva escuela del pensamiento que Paul Krugman, propone: La escuela de Finanzas Conductuales.

“Es difícil creerlo ahora, pero no hace tiempo los economistas se felicitaban mutuamente por el éxito de su especialidad. Estos éxitos-o al menos así lo creían ellos- eran tantos teóricos como prácticos y conducían a la profesión a su edad dorada. En el despertar de la crisis, las líneas de falla de la profesión de economista han bostezado con más amplitud que nunca. Robert Lucas de la Universidad de Chicago dice que los planes de estimulo de la Administración Obama son “economía de baratija” y su colega John Cocharane de la misma universidad, dice que están basados en desacreditados “cuentos de hadas”. Como respuesta, Brad DeLong de la Universidad de California en Berkeley, escribe sobre “el derrumbe intelectual” de la Universidad de Chicago, y yo (Paul Krugman) he escrito que estos comentarios de los economistas de Chicago son el producto de una Edad Oscura de la macroeconomía, donde el conocimiento tan arduamente conseguido ha quedado olvidado. A pesar de lo que Ud. haya podido oír, Keynes no quería que el gobierno dirigiera la economía. En su obra escrita en 1936, el mismo describió su análisis como “moderadamente conservador en sus repercusiones”. Quería organizar el capitalismo, no reemplazarlo. Pero cuestionó la noción de que las economías de libre mercado puedan funcionar sin un vigilante. Y apeló a la activa intervención del gobierno imprimiendo más moneda y, si fuera necesario, con un fuerte gasto en obras públicas, para combatir el desempleo durante las depresiones. La historia de la economía a los largo del último medio siglo es, en gran medida, la historia de una retirada del Keynesianismo y de un retorno al neoclasicismo.

El renacer neoclásico fue guiado inicialmente por Milton Friedman de la Universidad de Chicago, quien afirmó en 1953 que la economía neoclásica sirve adecuadamente como descripción del modo en que la economía funciona realmente, al ser “extremadamente fructífera y merecedora de plena confianza”. Pero ¿qué hay de las depresiones? Hacia 1970 más o menos, la discusión sobre la irracionalidad del inversor, sobre las burbujas, sobre la especulación destructiva, había desaparecido virtualmente del discurso académico. El terreno estaba dominado por la hipótesis del mercado eficiente, promulgada por Eugene Fama de la Universidad de Chicago, la cual sostiene que los mercados financieros valoran los activos en su preciso valor intrínseco, si se da toda la información públicamente disponible. Pero los teóricos de las finanzas continuaron creyendo que sus modelos eran esencialmente correctos, y así lo hizo también mucha gente que tomaban decisiones en el mundo real. No fue el menos importante de ellos Alan Greenspan, quien era entonces el presidente de la Reserva federal (administración Bush) y que durante mucho tiempo respaldó la desregulación fiscal, cuyo rechazo a los avisos de poner freno a los créditos subprime o de enfrentarse a la creciente burbuja inmobiliaria descansaban en buena parte en la creencia de que la economía financiera moderna lo tenía todo bajo control. En Octubre 2008, sin embargo, Greenspan admitió encontrarse en un estado de “Conmocionada incredulidad” debido a que “todo el edificio intelectual” se había derrumbado. Ahora que ha quedado al descubierto la verdadera peligrosidad de los activos supuestamente seguros, las familias de Estados Unidos han visto evaporarse su dinero por valor de ¡13 billones de dólares! Se han perdido más de seis millones de puestos de trabajo y el índice de desempleo alcanza (9.6%) su más alto nivel desde 1940. Así que ¿Qué orientación tiene que ofrecer la economía moderna ante el presente aprieto? ¿Y deberíamos fiarnos de ella?…. “cuando la política monetaria es infructuosa y el sector privado no puede ser persuadido para que gaste más, el sector público tiene que ocupar su lugar en el sostenimiento de la economía. El estimulo fiscal es la respuesta Keynesiana al tipo de situación económica depresiva en la que estamos inmersos.

De hecho, al volver a leer el sumario de las ideas de Friedman de 1970, Un marco teórico del análisis monetario”, lo que llama la atención es lo Keynesiano que parece. La economía como disciplina, se ha visto en dificultades debido a que los economistas fueron seducidos por la visión de un sistema de mercado perfecto y sin fricciones. Si la profesión ha de redimirse a sí  misma tendrá que reconciliarse con una visión menos seductora, la de una economía de mercado que tiene una cuantas virtudes pero que está también saturada de defectos y de fricciones.  Existe ya un modelo bastante bien desarrollado del tipo de economía que tengo en mente: La escuela de pensamiento conocida como finanzas conductuales que pone especial énfasis en dos cosas: 1.- En el mundo real hay muchos inversores que tienen un escaso parecido con los fríos calculadores de la teoría del mercado eficiente, casi todos están demasiados sometidos al comportamiento de la manada, a ataques de entusiasmo irracional y de pánicos injustificados. 2.- Incluso aquellos que tratan de basar sus decisiones en el frio cálculo, se  encuentran con que a menudo no pueden, que los problemas de confianza, de credibilidad y de garantías limitadas, les fuerzan a ir con la manada. Así que esto es lo que pienso que tienen que hacer los economistas. Primero, tienen que enfrentarse a la incómoda realidad de que los mercados financieros distan mucho de la perfección, de que están sometidos a falsas ilusiones extraordinarias y a las locuras de mucha gente. Segundo, tienen que admitir que la economía Keynesiana sigue siendo el mejor armazón que tenemos para dar sentido a las recesiones y las depresiones. Tercero, tienen que hacer todo lo posible para incorporar las realidades de las finanzas a la macroeconomía. Al replantearse sus propios fundamentos, la imagen que emerge ante la profesión (economistas) puede que no sea tan clara; seguramente no será nítida, pero podemos esperar que tenga al menos la virtud de ser parcialmente acertada”. Fuente: El Pais.com. Ahora, a efectos de disipar este indeseado presente, he seleccionado este video para compartir con Uds. la música y la voz de la señora  Sra. Barbra Streisand “la incomparable”  y su versión en vivo de “People”. !!!Enjoy it!!!.

e/mail: jfgiraldo@pacc-stamfordct.org

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