El ocaso de Friedman y/o el renacer de Keynes

Dec 20, 2008 by

Por: José “Phepe” Giraldo Abarca.

 

América Latina en los últimos  28 años ha experimentado importantes cambios  político/sociales, pero por sobretodo en temas electorales respecto a cambios de gobierno. Estos, se han consolidado considerablemente en la mayoría de los países mediante regimenes democráticos y sobre los cuales en el futuro inmediato no se vislumbran interrupciones, pese a los continuos desatinos de Chávez y de su novel escudero Evo. La sociedad también ha cambiado, la población es cada vez más joven y con ansia de participación (la opción por  Barack Obama es un claro ejemplo). La modernización está cada vez más presente por efectos de la globalización. La clase media ha desaparecido del escenario social y esta se encuentra polarizada entre ricos y pobres. Se percibe un cada vez mayor descontento con la clase política e incluso con el sistema democrático por la desatención de los derechos sociales, culturales y humanos que continúan siendo postergados y sin visos de atención inmediata. La violencia social y política, la ola de secuestros y el crimen organizado con su secuela de muertos; son pan de todos los días y se mantienen en aumento en muchos países. Por poner un ejemplo, en El Salvador se registran un promedio de 17  asesinatos diarios lo que la coloca  como el país con más alta tasa de criminalidad en Latinoamérica, lo que es superior a muchas zonas de guerra, ni que decir de Guatemala, ni del México de los últimos tiempos. La represión policial y/o militar es superada en holgura ante la precaria y obsoleta infraestructura de la que se dispone; por ello, la delincuencia transita libremente y la población penal vive hacinada en condiciones deplorables y con mínimas posibilidades de rehabilitación ni de reinserción social, especialmente porque en promedio el 60% de los presos están detenidos sin sentencia. Los traficantes de drogas y los llamados “carteles” no dan tregua, han intensificado sus labores y extendido sus redes hacia nuevos mercados  de “comercialización “en gran parte de la región y del continente. Los derechos de las mujeres, niños y envejecientes no han mejorado; por el contrario, se han y deteriorado de modo significativo. Existe un alto grado de corrupción e impunidad entre jueces, legisladores y funcionarios públicos.La devastación y depredación por parte de transnacionales sobre tierras pertenecientes a comunidades indígenas y campesinas han sido llevadas a cabo con la anuencia de los gobiernos; sin consulta previa y sin compensación justa ni razonable. En los años 80, América Latina sucumbió ante el llamado “Consenso de Washington”, en el que se “recomendaba” a los gobiernos a liberalizar y privatizar sus economías, aplicando el recetario dogmático del Dr. Milton Friedman, el padre de los “Chicago Boys”. En el panorama actual, producto de la implementación desmedida y descontrolada de dichas recetas, se han incorporado a la economía estadounidense términos inimaginables como “nacionalización” y “estatización”, producto de la intervención del gobierno. En las circunstancias actuales en las que se encuentra la economía de los EE.UU. ¿Es este el ocaso o el fin de la economía de libre mercado que sedujo al planeta del siglo XX?  O es acaso el momento de desempolvar los libros del británico Jhon Maynard Keynes quien ante la Gran Depresión de 1929 concluyó que al capitalismo no le bastaba únicamente el mercado para alcanzar su máxima expresión. ¿Será acaso Keynes el nuevo libro de cabecera de la nueva administración Obama? O prevalecerá el orgullo americano. A escasas semanas de que el presidente Barack Obama (20 de Enero del 2009) asuma a plenitud el control del gobierno, es indiscutible que el tema de la actual crisis económica se priorizará en las agendas del nuevo gabinete y términos como los expresados por Keynes puedan ingresar a cobrar actualidad. En las manos del Congreso y del nuevo gobierno estarán puestas las esperanzas de los 300 millones de habitantes de los EE.UU. incluidos los 12 millones de inmigrantes indocumentados, que confían en la administración de Obama para que revierta la actual situación de crisis y de incertidumbre y los despierte de esta interminable pesadilla. Y es también la posibilidad de estrechar vínculos con América Latina. Un pronostico inevitable: La palabra del año será: SUBPRIME.

E/mail: pegira14@yahoo.com

 

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