Administración Obama: Dos esperadas medidas para comentar

Jul 13, 2012 by

Por: José “Phepe” Giraldo Abarca.

 El pasado 28 de Junio/2012, luego de tensos meses de espera, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos se pronunció a favor de la reforma sanitaria patrocinada por el presidente Barack Obama. Esta sentencia de la Corte Suprema, significa algo más que una victoria política para el Presidente Obama y para el Partido Demócrata y una anhelada victoria social para los 37 millones de ciudadanos que no gozaban de cobertura médica. Es además, una resolución que dirime las frecuentes peleas de poder, entre los estados federados y el gobierno federal y/o central, cuya cabeza visible es el presidente y los otros tres poderes constitutivos de la democracia estadunidense, el judicial, el legislativo y el ejecutivo.

Cabe recordar que entre los demandantes se hallaban los 26 estados de la Unión gobernados por representantes republicanos, quienes consideraban que el gobierno federal había restringido a los estados, su poder de legislar, al imponerles abusivamente una ley que limitaba los derechos individuales de la persona, al obligar a todo ciudadano, adquiera un seguro médico. Por cierto, sería bueno hacer un recorrido por esos 26 estados federados y observar su comportamiento en materia de políticas sociales y asistenciales, basados en su autonomía. El resultado, por decir lo menos, es desalentador. Cuando prima el interés ciudadano, y en este caso, el de la salud de 37 millones de estadounidenses, es el gobierno federal quien debe acudir al llamado ciudadano y asumir responsabilidades. El presidente de la Corte Suprema de los EE.UU, el juez conservador John Roberts nombrado durante la administración Bush, es quien ha dirimido en la litis, en una decisión que marca un hito en su trayectoria judicial y personal y que además ha dejado sentado un precedente jurisprudencial.  Me atrevo a decir, en el terreno de las probabilidades, que es muy posible que el juez John Roberts haya optado por reivindicar el carácter político de la reforma sanitaria, anteponiéndola al mero control de la legalidad de los jueces, por considerar que esta fue aprobada por una instancia surgida de la soberanía popular, del voto popular. Nadie duda, nadie discute, que este Isuue fue el abanderado del presidente Obama, y el principal responsable del surgimiento del tea party 2209.

Es por ello, altamente significativo para la administración Obama, el fallo del tribunal supremo de los Estados Unidos, por cuanto los Jueces de la Corte Suprema tienen mandato vitalicio, por ende, han de primar sobre cualquier otra consideración, no solo su criterio jurídico personal, sino además, lo que les dicte su conciencia. Y para continuar con el mismo rollo, otra vez, la Cámara de Representantes del Congreso de mayoría republicana, aprobó el pasado miércoles una medida que anula la reforma sanitaria del 2010. Los legisladores aprobaron la medida republicana por 244 votos a favor y 185 en contra. Se trata de la segunda vez en la sesión 112 del legislativo, y 33 veces desde Enero del 2011, que los republicanos insisten con la misma medida legislativa, para anular la reforma sanitaria emprendida por el presidente Obama, pese al reciente fallo del Tribunal Supremo que declara la reforma sanitaria, Constitucional. Otra medida igualmente importante para el inmigrante, y que beneficia a nuestra indesmayable juventud, fue anunciada por la Casa Blanca, luego de una ardua y tenaz lucha por lo que consideran son sus legítimos derechos: El gobierno dejará de deportar a los jóvenes inmigrantes indocumentados y les otorgará permisos de trabajo que les permitirán residir legalmente en los Estados Unidos. Desde los jardines de la Casa Blanca, el día del anuncio, el presidente Obama hizo especial hincapié: “No es amnistía ni inmunidad y no es un camino hacia la ciudadanía”. “No es tampoco una solución permanente, sino una forma de dar esperanza a jóvenes que nos defendieron o que estudiaron en nuestros colegios. Esta medida excepcional expedida al margen del Congreso, se estima podría llegar a beneficiar a unos 800,000 inmigrantes. Entre los requisitos, está el acreditar de modo fehaciente, que ha vivido durante cinco años en los EE.UU, que no registra antecedentes penales y que ha prestado servicios en el Ejército o es graduado del colegio. Podrán acogerse a esta medida cualquier inmigrante menor de 30 años que ingresó a los Estados Unidos antes de cumplir los 14 años. El permiso de trabajo tendrá una vigencia de dos años y siempre podrá ser renovada cuando caduque. En un momento de su alocución, recordó que el principal objetivo de nuestra policía es perseguir a los criminales y no a jóvenes que no han delinquido ni vulnerado la ley. Esta es una medida que reivindica el denodado esfuerzo de sus jóvenes impulsores que solicitan se les  brinde la oportunidad de forjarse un mejor futuro, en igualdad de condiciones y sin el temor de ser deportados a su país de origen. Como se recuerda, la administración Obama ha deportado a más un millón de personas en sus tres años de mandato, una cifra superior a la alcanzada por George W. Bush en sus ocho años de gobierno.

Como es notorio, esta medida no ha sido bien recibida en predios republicanos, quienes la tildan de electorera, y de ser una respuesta cortoplacista a un problema que requiere de una urgente solución de largo plazo. En este sentido se ha pronunciado el senador republicado por el estado de Florida, Marco Rubio, quien saludó la medida, reiterando que esta requiere de un mejor tratamiento, por ser un problema sumamente complejo. Estando ad-portas de las elecciones presidenciales, es sabido por todos quienes participarán, que el voto hispano/latino será decisivo para quien aspire al sillón presidencial. Por ello, esta medida a cinco meses de las presidenciales, podría favorecer al candidato Obama en su búsqueda de recuperar el voto latino. Los últimas encuestas realizadas entre los votantes hispano/latinos, colocan a Obama con un 61% de aprobación por delante de Romney que solo alcanza el 27%. Dos alentadoras medidas, una judicial y otra presidencial, que tienen como único beneficiario al pueblo estadounidense, que es bueno recordarlo, es un país conformado principalmente por inmigrantes. Ahora los dejo con un tema de los 60’ basado en una película del mismo nombre “Town Without Pity” interpretada por Gene Pitney. Este clásico estadounidense que les recomiendo verla, contó con la participación de Kirk Douglas, Christine Kaufmann y Robert Blake en los roles protagónicos

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