Elecciones Venezuela: ¡Votar por el cambio, es votar por la libertad!

Oct 5, 2012 by

Por: José “Phepe” Giraldo Abarca.

 El 23/09/2010 escribí un artículo de opinión sobre las elecciones legislativas en Venezuela ¡Votar, es ser libre! Tres días después se produjeron las elecciones para renovar a la totalidad de los miembros de la Asamblea Nacional, y los resultados fueron los siguientes. De los 165 escaños que ocupaba el oficialismo representado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), se redujo a 98, la oposición representada por la Mesa de Unidad Democrática (MUD) obtuvo 65, (en los comicios legislativos del 2005, la oposición de abstuvo de participar denunciando fraude electoral, razón por la que el oficialismo se adueño de los 165 escaños) y el bloque independiente logro 2 curules. Dijimos además, que la situación política, económica-social en Venezuela continuaba deteriorándose transcurridos  12 años de gobierno de Hugo Chávez. Un documento suscrito por 26 economistas de la más alta reputación en Venezuela: “Crisis Económica y Gobierno Ineficaz: Una ideología costosa” me permitió confirmar la actual situación.

Antes y ahora, los gobiernos en Venezuela se han apoyado y beneficiado de los recursos petroleros. Los errores y vicios del pasado se han acentuado. Durante el primer Gobierno de Carlos Andrés Pérez, el petróleo fue nacionalizado y luego administrado por la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa). El precio del barril pegó un brinco gigantesco, de 2 a 12 dólares, dándose inicio a la llamada Venezuela saudí. En 1998, Hugo Chávez fue elegido por primera vez presidente, y fue durante esa década, en donde Venezuela experimentó un boom petrolero superior al de Carlos Andrés Pérez, con precios en el 2008 de hasta de 124 dólares por barril. El petróleo ha envilecido a los gobiernos a niveles que desbordan la seriedad y responsabilidad de cómo debe manejarse la cosa pública. Por citar: En 1998, la nómina de Pdvsa era de 32.000 trabajadores, ahora es de 105.000. Cuando Chávez llegó a la presidencia en 1998  había únicamente 14 ministerios, ahora son 29. En lo que respecta al sector privado, en 1998 habían registradas 11,000 empresas, ahora son 7,000, el resto fugó del país. El 80% de lo que se consume en Venezuela es importado. Y como corolario a tan dramática situación, la inflación bordea el 30%. Es con este panorama, que Venezuela acudirá a las urnas este domingo 7 de Octubre para la elegir al presidente que los gobierne de aquí al 2019. Dos son los candidatos. Henrique Capriles, el flaco, el líder opositor que la logrado exitosamente aglutinar al conglomerado de la oposición con un discurso que se resume en: ¡Votar por el cambio, es votar para ser libre! y Hugo Chávez, el comandante, encapsulado en su proyecto bolivariano, el cual transcurridos catorce años, es considerado un fracaso. Dos opciones que han hecho un despliegue de fuerzas y convocado multitudes. Dos opciones que han polarizado Venezuela. El amanecer del Lunes 8 será nuevo y diferente, cualquiera sea el ganador. Si triunfa Henrique Capriles, una Venezuela democrática se abrirá paso. Otros han de ser los vientos que soplen y otras las amistades, si por el contrario, triunfa el oficialismo que encarna Chávez, habrá más de lo mismo, solo que esta vez, será diferente, ya que la Venezuela de 1998 nos es la misma del 2012, y el pueblo demandará mayor participación en las decisiones de gobierno, buscando el equilibrio.

No tengo dudas, Venezuela será mejor después del 7 de Octubre. Es ahora cuando llegan a mi memoria, fragmentos de un artículo que publiqué durante el 2008: América Latina: Pandemia Re-reeleccionista. “Y son los llamados “Iluminados” quienes se conceptúan en algo así como un “ser divino, el elegido y privilegiado, dotado de suprema inteligencia y sabiduría”. “El que todo lo sabe y todo le resbala”. “El que siempre tiene excusa para todo lo malo que hace o deje de hacer”. “El que manipula y utiliza todo tipo de maniobras hasta el extermino del oponente, no importando sus consecuencias.” “El fin justifica los medios”. El que ordena subliminalmente se le fabriquen leyes a su medida para que estas cumplan fielmente con sus caprichos y exigencias de poder”. Primero la elección, luego la reelección, después la re-reelección, the next y hasta la vida perdurable, amen. Todos al unísono, paradigmas, “dizquen”, de la democracia. Esta es una preocupante enfermedad que se está irradiando por toda América, en la que el paciente (llámense presidentes y/o autoridades) no se reconocen enfermos. Por el contrario, cobran nuevos bríos, se ciegan ante lo espurio del triunfo y cual ave fénix se elevan a las alturas. Se consideran imprescindibles, todopoderosos e infalibles. Esta categoría de ser mesiánico, cuando se hace crónica es de alta peligrosidad; mala para el enfermo y peor para el vecino porque puede salpicarle y provocarle contagios de perniciosa consecuencias. La pandemia re-reeleccionista. “Cualquier semejanza con algún personaje de la realidad, es pura coincidencia”. Elecciones Venezuela: ¡Votar por el cambio, es votar por la libertad! Ahora los dejo con un clâsico de los 80′ The Guess Who y su tema These Eyes, ! Enjoy it!

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