La Iglesia encontró un líder ¿Y el mundo político?

May 17, 2013 by

Por: José “Phepe” Giraldo Abarca.

Nobleza Obliga. Articulo de opinión escrito por Juan Arias, El País, Madrid, España, 30/03/13: . La Iglesia ha encontrado un líder ¿Y el mundo político? Este es un interesante articulo proveído por un periódico de izquierda que da cuenta del impacto que ha ocasionados en ellos, el liderazgo que viene asumiendo el Papa Francisco, como máximo representante de la Alta Jerarquía de la Iglesia Católica. “La Iglesia ha sido más rápida que el mundo político. Ambos estaban hasta ayer en una profunda crisis de identidad. La iglesia hundida en sus escándalos vaticanos y convertida en un “fósil” en expresión dura del teólogo brasileño Leonardo Boff, con sus iglesias vendidas para convertirlas en salas de fiestas nocturnas y los confesionarios en muebles de bar. Y el  mundo político se encuentra perdido en una profunda crisis, no solo económica sino también de valores, huérfano de liderazgo en plena revuelta civilizatoria, sin saber por dónde tirar. Ambas instituciones, la religiosa y la laica, se arrastran sin horizontes para sus jóvenes generaciones, dando palos de ciego. En ese panorama, la Iglesia, con sus dos mil años de historia, sus santos y  demonios, sus inquisiciones y sus mártires de la caridad, ha conseguido encontrar un líder mundial cuando empezaba a resbalar por el barranco de la desesperanza. Y lo ha hecho a través de un puñado de cardenales, la mayoría ancianos y conservadores, reunidos durante dos semanas en Roma, sin grandes alharacas y revestidos de misterios y secreto, pero que se dieron cuenta que el eje del mundo ha cambiado, ya no es Europa, sino que se ha trasladado a los países emergentes.

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La Iglesia acabo viéndolo y se fue a buscar al nuevo líder, a las Américas. “Me buscaron muy lejos”, subrayó significativamente el Papa Francisco al aparecer en el balcón la tarde de su elección. El Papa Francisco, que sigue llamándose sacerdote y obispo, no Papa, se ha convertido en menos de un mes al mando de la Iglesia, en el personaje más en vistas del planeta, como un día lo fueron, Ghandi o un Luther King. Con un puñado de de gestos simbólicos, ha dado rienda suelta a una autentica revolución religiosa y política, que empieza a resonar mas allá de la misma Iglesia. ¿Y el mundo político que está esperando? Una vez Stalin preguntó: Cuantos ejércitos tenía el Papa de Roma. Hablaba de armas, pero la Iglesia es un ejército con otras armas en sus manos, que empezaban a oxidárseles.  Es una institución, a pesar del peso de sus errores que arrastra, de las mejor organizadas del mundo, que cuenta con la friolera de 1,200 millones de fieles, un ejército de más de un millón de sacerdotes y religiosos, con 114,736 instituciones asistenciales en el  mundo, 5,246 hospitales, 74,000 dispensarios y leprosorios, 15,208 residencias de ancianos incurables, 1,046 universidades, 205,000 colegios, 70,000 asilos, nidos con 7000 alumnos, 687,282 centros sociales y 131 centros de personas con sida en 41 países. Una vez el líder comunista italiano Enrico Berlinguer, que no era creyente pero acompañaba los domingos a misa, a su mujer e hijos que si lo eran, a los que esperaba en la puerta de la iglesia, solía decir: “Si  nosotros los comunistas tuviésemos a un millón de mujeres y hombres, como las monjas y religiosos católicos, con voto de obediencia y dispuestos a cualquier sacrificio, haríamos una verdadera revolución social”. Y es esa revolución social la que el nuevo Papa Francisco ha empezado a llevar a cabo en  la Iglesia y que el mundo político parece incapaz de hacerla, sumergido en sus recetas de sacrificios y recortes a los más débiles, mientras se multiplica como una cizaña maligna, la corrupción, de políticos y banqueros. Si al mundo de hoy le falta un gran líder, capaz de devolver esperanza y abrir nuevos horizontes a una sociedad desencantada y en ruinas, la iglesia parece haberlo encontrado. Y no un líder místico, encerrado en sus rezos, con una visión arcaica y autoritaria de la fe, sino alguien que ha pedido a los soldados de ese ejercito hoy bajo su mando, que dejen de ser “coleccionadores de antigüedades” cultivadores de “teologías narcisistas” y se vayan a manchar sus pies con el barro ”de las periferias del mundo” donde se encuentran los mas explotados por el poder. Un jesuita que posee “racionalidad y fe”, como afirman quienes le conocen de cerca, que además de teología ha estudiado psicología y literatura, y que al mismo tiempo ha escogido como símbolo papal un “corazón franciscano”, puede llegar a ser más que un mero líder espiritual de una iglesia.

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Sus antecedentes  como arzobispo y cardenal de Buenos Aires y sus primeros gestos de desapego a las apariencias y símbolos del poder vaticano para poner su énfasis en una iglesia que debe ser “pobre y para los pobres”, lo están ya convirtiendo también en una referencia política y social del mundo.  Es justamente el mundo el que está entendiendo, – de ahí la perplejidad y hasta miedo de ciertos políticos- que el Papa Francisco, no es solo un religioso que se contentará con lavar los pies a los pobres y visitar favelas. Los poderosos han empezado a entender que apostar por los desheredados de la tierra, por la escoria del mundo, por los desahuciados, no solo para consolarlos, sino también para elevarles social y culturalmente,- para despertar en ellos la fuerza de su dignidad como personas, sus derechos y su espíritu crítico, equivale a una nueva revolución mundial. Y que su mentor puede acabar siendo más que un mero líder espiritual. El Papa Francisco le dice al rabino judío argentino Skorka, en su libro Entre el cielo y la tierra, que a él “le gusta la política”, concebida como “la fuerza responsable del bienestar de la gente”. Le cuenta que cuando se encuentra con agnósticos y ateos “no les habla de Dios”, sino que les pregunta si están dispuestos a empeñarse en la lucha contra las injusticias perpetradas contra los más desamparados del sistema, ya que eso le basta. “Solo les hablo de Dios si ellos me hablan”, comenta. A una madre que desesperada, se le quejaba, en Buenos Aires, de que su hijo joven había abandonado la fe, el entonces cardenal Bergoglio, le pregunto: “¿Sigue su hijo siendo una buena persona que se interesa por los demás?” La mujer le dijo que sí. “Entonces quédese tranquila. Su hijo sigue creyendo en lo que debe creer”, la consoló. Un líder así, puede crear esperanza en unos y temores en otros, ya que está pidiendo a una iglesia anquilosada y en buena parte aburguesada, que salga de la retaguardia para ir a combatir a la primera línea del frente, puede acabar convirtiéndose en una referencia mundial de lo que el teólogo Boff llama “un liderazgo no autoritario, de valores universales en el que lo importante no es ya la institución Iglesia sino la humanidad y la civilización que hoy pueden ser destruidas”.

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Como un día surgieron lideres capaces de sacudir al mundo como Gandhi, Luther King, Mandela, entre otros pocos, es posible que a esa lista de líderes contra la violencia y contra las discriminaciones de los diferentes, haya que añadir pronto al Papa Francisco. Eso si le dejan actuar en paz, sin blindarle en los palacios vaticanos, que por ahora ha descartado, impidiéndole de acercarse y de escuchar demasiado a la gente. En Brasil, para el viaje a Rio del Papa, el próximo Julio, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, las autoridades le han preparado un blindaje de 750 policías civiles y militares para proteger su vida, y que le acompañaran día y noche. No será fácil, sin embargo, blindar del todo a un Papa que ha pedido a los sacerdotes del mundo entero que no tengan miedo de “perder la propia vida”, si su empeño social y religioso se los exigiera. Jesús fue crucificado con poco más de 30 años. Los primeros cristianos, apóstoles, obispos y papas, acabaron todos mártires de su fe y de su desobediencia al poder que les pedía que se arrodillase ante él. El viernes santo pasado, el Papa Francisco se echó en la Iglesia de bruces al suelo, en adoración, no a los poderes del mundo. Lo hizo en señal de fidelidad  a aquel Jesús que predicaba que “quien defiende la propia vida, la perderá” y que los “que se humillan serán ensalzados”. Los cobardes, al final, son ya vivos muertos, como decía Gandhi”. Este magnifico articulo de opinión gráfica en voz alta lo que muchos saben y otros ignoran, pero que por temores ocultos, no se denuncian. Valor, coraje, mea culpa y sapiencia trae consigo su lectura. He insistido en su publicación porque expone la realidad que afronta la Iglesia Católica de hoy y porque ademas contiene el conocimiento de Leonardo Boff, un teólogo brasileño que considero merece conocerse.

 

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1 Comment

  1. Hector Hugo

    Ecelente artículo.

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