El PP de Rajoy: Más y más corrupción

Apr 15, 2016 by

Por : José “Phepe” Giraldo Abarca

Este es el editorial del periódico El País de fecha 14 de Abril que me permito transcribir en parte, por ser un tema con el que tenemos estrechos vínculos, por un pasado oprobioso y corrupto como el que vivimos en el oncenio Vladifujimorista, y que deseamos creer no se repetirá, si finalmente la Sra., Keiko Fujimori  resulta siendo elegida presidenta del Perú. Lo que nos da motivo a observar desde el nuevo Congreso, el comportamiento de la exprocuradora del Estado, la Sra.Yeni Vilcatoma, una abanderada de la lucha contra la corrupción, quien se ha autoproclamado defensora de la Constitución y las leyes y de su irrestricta aplicación para todos quienes incurran en actos de corrupción, no importando si estos,  puedan pertenecer al partido político que le brindó la oportunidad de ser congresista. Señora Vilcatoma. Le llegó el momento. Los partidos se juegan en la cancha. Contabilizaremos el tiempo que le demande implementar la ley que le permita a la Procuraduría, gozar de la autonomía a la que Ud. se comprometió. Volviendo al tema de España. Con el resultado electoral del 20 de diciembre del 2015, el parlamento español quedó conformado de la siguiente manera: Postulantes a 350 curules: PP 123 escaños, PSOE 90 escaños, Podemos 69 escaños, Ciudadanos 40 escaños, ERC-Catsi 9 escaños, DL 8 escaños, PNV 6 escaños, EH-Bildu 2 escaños, Unidad Popular en común 2 escaños, Ccu-PNC 1 escaño. De este modo, los españoles expresaron dos cosas bien precisas: Queremos que Rajoy y el PP no sigan en la Moncloa (por eso le quitamos la mayoría) y queremos que eso se consiga mediante acuerdos entre las fuerzas políticas que representan ese cambio (por eso tampoco le dimos mayorías a esas fuerzas). Siendo así, España se propuso impulsar el cambio, pero  de raíz y no desde la retórica de un mitin o de un escaño, exigiéndole a la representación parlamentaria la búsqueda de consensos. ¿Alguien se imagina que, por ejemplo, la Constitución se pueda reformar para modificar el estado de Cataluña o para incluir los derechos sociales sin un amplio consenso? ¿Propugna alguien la vuelta al siglo XIX español, donde cada vez que cambiaba el partido de gobierno se cambiaba la Constitución? Desde esa perspectiva, el PSOE de Sánchez, se ha convertido en el partido sobre el que gira el escenario político, porque todas las soluciones pasan por ellos. Ni pactar una continuidad con el PP de Rajoy, ni poner el Gobierno de España en manos del Podemos de Iglesias, quienes quieren, precisamente a cambio, polarizar España. En ambos casos, dichas opciones no son viables, ni acordes con las necesidades, ni con el mandato de las urnas. La otra opción política, Ciudadanos de Rivera, ha querido que el acuerdo plural, sea la única opción de cambio posible. Y conseguirlo, requiere semanas de debates y negociaciones que, lamentablemente, no han sido posibles realizar con todos. No lo ha sido con el PP, porque la propia esencia del concepto cambio lo hace imposible. Pero tampoco lo ha sido con Podemos, que tardó menos en levantarse que en sentarse, porque siempre entendió que negociar era que los demás aceptaran sus condiciones y porque en todo momento antepuso su presencia en el Gobierno, por delante de cualquier otro asunto, es decir, sus intereses partidistas, por delante de los problemas que aquejan al pueblo español.

sanchezHabiendo transcurrido cuatro meses de infructuosas negociaciones, no hay acuerdo que de solución a la crisis político parlamentaria y de gobierno. Si han de ir nuevamente a las urnas, los españoles tendrán que tomar nota de que dos partidos (PSOE y Ciudadanos) han intentado ofrecer soluciones desde una nueva política de diálogo, negociación y pacto, mientras que otros dos (PP y Podemos) se han enfrascado en la vieja política de la confrontación, la intransigencia, la prepotencia y el reproche, lo que ha hecho imposible arribar acuerdos. Ahonda mas la situación de desgaste del PP de Rajoy, las múltiples denuncias de corrupción de sus militantes en cargos de responsabilidad y confianza. Mas y mas corrupción. Hoy es el turno de José Torres Hurtado, el Alcalde de Granada, quien por unas horas estuvo detenido por la policía. Se le investiga junto con otras 16 personas por una presunta trama de corrupción urbanística. De momento, el PP le ha suspendido la militancia y anuncia un expediente. No hace falta esperar a que se produzcan despliegues policiales y registros espectaculares para considerar, cuáles son las personas que merecen la confianza de un partido político.  El regidor de Granada lleva una larga trayectoria: diputado, delegado del Gobierno en Andalucía, alcalde durante varios mandatos en los que ganó mayorías absolutas, hasta que el año pasado perdió votos y necesitó un pacto con Ciudadanos para conservar la vara de mando. No se trata, por lo tanto, de ningún desconocido ni de un novato,  que pueda haber sorprendido la buena fe de sus patrocinadores. La corrupción requiere de complicidades o negligencias políticas. Mariano Rajoy ha insistido en la injusticia de descalificar a la política, en general, por unos cuantos casos de personas que no se comportan debidamente, pero ese análisis tan simple corre el riesgo de quedar desmentido por la realidad. La corrupción permite crear redes clientelares y falsear la competición política; destruye la confianza en las instituciones y crea unas relaciones oscuras entre empresarios y funcionarios, que viven del tráfico de influencias, del amiguismo y de las comisiones. La corrupción no es un mal menor, sino una amenaza seria contra la existencia misma del sistema democrático. Por eso es inquietante la cantidad de casos acumulados por las organizaciones políticas que han tenido responsabilidades de gobierno y poder, y entre ellas, destaca por amplio margen, el Partido Popular de Rajoy. Concurre, además, en el alcalde de Granada una personalidad pintoresca, capaz de impulsarle a lanzar comentarios en público como el que le hizo famoso en julio pasado: “Las mujeres van más elegantes cuanto más desnudas”. Un chabacano no tiene por qué ser un presunto corrupto; pero si se unen las dos condiciones, cabe preguntarse qué había visto en él la dirección del Partido Popular como para lanzarlo en reiteradas oportunidades, como su candidato en representación del PP. Cualquier semejanza con nuestro país, es verdad!!. Ahora los dejo con la voz de otro buen cantante español, David Bisbal, interpretando el tema ‘Dígale”. Disfrútenlo!!

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