Primer debate entre Hillary Clinton y Donald Trump.

Sep 27, 2016 by

Por: José “Phepe”Giraldo Abarca.

Frente a frente. Hasta que por fin se vieron las caras, Hillary Clinton y Donald Trump. El lugar, la Universidad de Hofstra de New York ante una audiencia estimada en más de 89 millones de televidentes. Era el primero de tres debates públicos. Los otros dos: el 9 de Octubre en San Luis ( Misuri) y el 19 de Octubre en las Vegas (Nevada). Día de Elecciones presidenciales: 8 de Noviembre del 2016.  CNN, la cadena norteamericana de televisión que me permitió ver en vivo y en directo este primer debate, finalizada la exposición,  ofreció el resultado de una encuesta: Hillary Clinton 62%, Donald Trump 27%. Es necesario precisar que esta encuesta se realizó entre 521 encuestados, todos ellos votantes registrados. El 41% de los encuestados se identificaron como demócratas, el 26% se identificó como republicanos, mientras que al resto no se les identificó filiación política. Dicho esto, diremos que este esperado debate permitió desnudar los defectos y virtudes de ambos candidatos. Se sacaron algunos trapitos al aire, pero en un ambiente de mutuo respeto. Se cuidaron de no pisar el palito. Mientras Clinton mostraba un rostro relajado y sonriente, el de Trump era de tensión y preocupación. Creo que la mejor intervención de la noche le correspondió a Hillary Clinton, cuando Donald Trump le echó en cara que haya desaparecido de la campaña durante unos días, a lo que Clinton respondió: “Creo que Donald acaba de criticarme por preparar este debate. Y si, lo preparé. Y sabe para qué más?. Me preparé para ser presidenta”. Era una manera muy subliminal de decirle a Donald Trump, que carece de la preparación necesaria para ocupar la presidencia de los EE.UU. Ambos candidatos expusieron visiones opuestas sobre cómo encarar la economía, la discriminación racial y de que también estaban preparados para asumir la conducción del país. Conforme transcurrían los minutos, era notorio que Tump, estaba haciendo esfuerzos por contenerse y no responder en el lenguaje que él acostumbra. Después de todo, si hay un terreno en el que mejor se desenvuelve Trump, es en el de los medios. Tiene pleno dominio, en cuanto dispone de la última palabra, no dando chance a la repregunta. Poco le importa lo que le digan. El sabe que con sus “puyazos”, obtiene votos. “No tiene la imagen”. “No tiene el aguante”, afirmaba Trump, sembrando dudas sobre el estado de salud de Clinton, quien respondió, recordándole que como secretaria de estado había viajado a 112 países, llevando a cabo acuerdos internacionales de paz, ceses de fuego, liberación de disidentes, 11 horas testificando ante un comité del Congreso, “Que él me hable de aguante”…replicó. “Ella tiene experiencia, pero es una mala experiencia” dijo Trump, pese a no registrar un curriculum diplomático que lo avale.

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Entre el moderador Lester Holt y Clinton, en varios pasajes del debate, dejaron en evidencia las mentiras de Trump, por citar: Su afirmación de que se opuso a la Guerra de Irak en el 2003, desmentida por declaraciones públicas del magnate inmobiliario. En resumen, una candidata con experiencia, mejor manejo de la cosa pública y representante del establishment y el otro, populista e impulsivo, que apela a la improvisación como su mejor recurso, pero que deberá encontrar mejores respuestas para sus mentiras y exageraciones. Un argumento que utilizó Trump con relativo éxito, fue el de señalar que Clinton lleva 30 años en política y ha fracasado, mientras que él, en su experiencia como hombre de negocios ha sido exitoso y que siendo novato en política, le permitirá resolver los problemas de los EE.UU, en cuanto no tiene compromisos políticos. No hubo circo Trump, y eso, puede considerarse un éxito para los republicanos. No fue un debate con empleo de groserías, como si lo fueron las elecciones primarias del partido republicano, y ese trabajado control de Trump, fue una ganancia para el partido republicano. Supo eludir el tema de inmigración, apoyándose en las pobres condiciones de vida de los afroamericanos y latinos. Por su parte, Clinton, contraatacó, recordándole sus comentarios misóginos, exponiendo sus prácticas empresariales, como no pagar a sus proveedores o sus reiteradas declaraciones de bancarrota. En el calor del debate, Hillary, le recordó un desafortunado comentario, cuando dijo que el embarazo es un inconveniente para los empleadores y que las mujeres no merecen igual paga que los hombres. Aprovechando el momento, refiriéndose a una ex reina de belleza (Donald Trump, era dueño de la compañía de Miss Universo), Clinton le recordó, que llamó “Miss cerdita” y “Miss empleada domestica” a esta mujer, por ser una mujer latina, para luego recalcar “Este es un señor que llama a las mujeres, cerdos, haraganas y perros”. Donald, ella tiene un nombre. Su nombre es Alicia Machado. Y ella se ha convertido en ciudadana de los EE.UU y puede apostar que va a votar en Noviembre. A la pregunta de por qué durante años difundió y mantuvo la mentira sobre el lugar de nacimiento de Barack Obama, negándole la nacionalidad norteamericana, Trump contestó, con una confusa y poca clara explicación que atribuía el cuestionamiento de la nacionalidad de Barack Obama, a “colaboradores de Clinton”. Así transcurrieron los noventa minutos que duró el debate, y sin apasionamientos personales, hubo un claro ganador: La Señora Hillary Clinton. Sin embargo, nada está dicho en términos definitivos, pero si una clara tendencia. El  electorado norteamericano tiene la palabra. Ahora los dejo con dos enternecedoras voces entrañablemente románticas, el inacabable Roberto Carlos y Ana Belén, una mujer por la que guardo un especial afecto y admiración. Una de mis hijitas lleva su nombre. Este es un tema que es un símbolo a la amistad inquebrantable entre dos seres que se necesitan. “Amiga”, Disfrútenlo!!.

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