Todos los hombres del periodismo: Ben Bradlee, Bob Woodward y Carl Bernstein.

Sep 27, 2018 by

En mi caso, escribir sobre Donald Trump es toda una delicia, una exquisitez. Con él tienes material para decir lo que desees, porque su comportamiento es una valiosa fuente de información. Es un personaje que saltó a la política, en un pestañeo, de las columnas del espectáculo y los negocios, al rol más importante de toda su vida. Ser el presidente de los EE.UU en representación del partido republicano, aun cuando ahora, muchos lo rechazan. Su permanencia en el sillón de la casa oval, la Casa Blanca, dependerá de los resultados de muchas investigaciones que tiene abiertas por distintas instituciones y organizaciones que muestran sus malestar por el modo como se conduce y por una boquita que no sabe ni quiere controlar. Sus enfrentamientos con los medios no cesan, sean norteamericanos como latinos. No interesa el género, su desprecio y torpeza no tienen límites, sin embargo su respaldo se mantiene en niveles “decorosos”, pero cediendo cada vez más, en popularidad y aceptación. Un innegable desgaste personal en su labor presidencial que no tiene como remontarla. Decidí ocuparme nuevamente de él, porque me enteré que Bob Woodward el excepcional periodista estadounidenses por quien guardo una  gran admiración y respeto, es quién está detrás de esta investigación. Hablar de Woodward es hablar de profesionalismo, credibilidad, veracidad, autenticidad, honestidad, una impecable reputación de más de cuarenta años forjada desde los años 70′. Hoy Woodward ha vuelto a ser No 1 en librerías y es la editorial Simon & Schuste la responsable. Un esclarecedor y devastador libro: “Fear: Trump in the White House” (Miedo: Trump en la Casa Blanca), muestra un presidente acorralado entre sus medias verdades y mentiras totales. “Un hombre en constante crisis: un líder irritado y paranoico al cual su equipo lucha por mantener bajo control”.

Para esta  exhaustiva investigación dedicó cientos de horas realizando infinidad de entrevistas anónimas, lo que lo lleva a concluir que hay un patrón de conducta en la Casa Blanca, que Woodward bautizó como “golpe de estado administrativo”, refiriéndose a que los asesores mas próximos al presidente le han ocultado textos por temor a que los firme y desate una catástrofe. Cuenta que Gary Cohn ex asesor económico de Trump, “robó un documento del escritorio del presidente que este tenia intención de firmar para retirar formalmente a EE.UU de un acuerdo comercial con Corea del Sur. Cohn le dijo a un funcionario que lo había hecho para proteger la seguridad nacional y que Trump nunca se dio cuenta de que ya no estaba”.  En otra ocasión, el presidente quería que EE.UU abandonara el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC por sus siglas en ingles) y le pidió a su entonces secretario de personal Rob Porter que redactara la misiva para llevar a cabo el plan. Porter la redactó, pero alertó a Cohn. Y este respondió; “Puedo detenerlo. Cogeré el texto de su escritorio”. La seguridad es una constante preocupación entre miembros de la cúpula de la Casa Blanca. Entre sus muchos asesores, hay comentarios como el de Jim Mattis, el secretario de defensa: “Estamos haciendo esto para prevenir la tercera guerra mundial”. “El presidente actuó y entendió como “un alumno de quinto o sexto grado”. “En Abril del 2017 cuando Bashar El Assad lanzó un ataque químico contra civiles en Siria, Trump lo telefoneó y le dijo que quería asesinar al dictador ‘!!Vamos a matarlo!! Entremos. “Vamos a matar a todos esos malditos”. Tras colgar el teléfono, Mattis dijo a sus compañeros. “No vamos a hacer nada de eso”. El secretario de defensa desmintió esa anécdota afirmando “que las despectivas palabras” sobre el presidente que se le atribuyen “nunca fueron pronunciadas”. En otras anécdotas, se refiere al jefe de gabinete de la Casa Blanca, John F. Kelly quien pierde frecuentemente los estribos. Woodward dice de Kelly “ha asegurado que el presidente esta “desquiciado” y que “es un idiota”. “No tiene sentido tratar de convencerlo de nada”. “El se ha ido del camino”. ‘Estamos en una crazytown (manicomio). “Ni siquiera sé porque ninguno de nosotros está aquí”. “Este es el peor trabajo que he tenido”. El jefe de gabinete ha desmentido estas afirmaciones “La idea de que alguna vez llamé  idiota al presidente no es verdad. (….) Este es otro intento patético de difamar a las personas cercanas al presidente Trump y distraer la atención de los muchos !!éxitos de la administración!!, declaró. Según la investigación, al fiscal general Jeff Sessions, el presidente Trump le tendría un peculiar afecto, es “un retrasado mental”. “El es este tonto sureño (imitando su acento) .”No pudo ser ni abogado de una sola persona en Alabama” habría sostenido Trump en un encuentro con Rob Porter. Sara Sanders, la portavoz de la Casa Blanca reconoció que Trump “a veces no es convencional, pero siempre obtiene resultados. El mismo mensaje que Trump intentó hacer llegar a Woodward cuando lo llamó el 13 de Agosto. Le dijo que “lamentaba mucho” que “nadie” le hubiera hecho conocer su interés por entrevistarlo porque a él le habría “encantado participar”, según una transcripción de una conversación de 11 minutos a la que tuvo acceso CNN, que es una de las fuentes a la que he recurrido para mejor informar. Otro tema que es tratado con la agudeza que le caracteriza es el de “La Paranoia de la oscura y tenebrosa trama Rusa”, denunciada durante las elecciones presidenciales.

Para efectos de contextualizar este enfoque, recordemos el otro trabajo investigativo  de Michael Wolff: “Fire & Fury: Inside the Trump White House” (Fuego y Furia: En las entrañas  de la Casa Blanca),un periodista que ha escrito para Vanity Fair, The Guardian y Hollywood Report. Este trabajo fue posible llevarlo a cabo gracias al incondicional apoyo de Steve Bannon antiguo estratega en jefe del presidente Trump. Junto a él, Wolff desarrolló una  exhaustiva labor, logrando recoger durante 18 meses 200 testimonios de personas cercanas al presidente. Relata la controvertida investigación que entre sus más cercanos colaboradores se respiraba un odio latente. Al inicio de su administración, tres eran los que competían y despachaban con el presidente. El jefe de gabinete, Reince Priebus; el estratega jefe Steve Bannon, y el yerno Jared Kushner. Los dos primeros eran “despreciados por Trump”. Según la obra, un día llegó a comentar en voz alta los defectos de su círculo más íntimo: “Bannon era desleal (sin mencionar que vestía como una mierda); Priebus, un débil (sin mencionar que era bajito, un enano); y Kushner, un adulador. No tenía mayor reparo en despotricar de sus más íntimos, cuando estos, mostraban signos de intolerancia a sus más radicales ideas. Este libro fue éxito en librerías sin ser superado por otros, hasta la aparición de Bob Woodward y su “Fear: Trump in the White House”. En todos ellos, podemos distinguir un común denominador: El pánico que provoca Donald Trump en la Casa Blanca y lo que atrae: !!El Miedo!!. Cada vez que  Donald Trump, tiene que tomar una decisión trascendental como presidente de los EE.UU, su entorno más cercano tiembla, por lo que pueda poner en riesgo. No hace mucho despotricaba del presidente norcoreano  Kim Jon -Un, calificandolo en su Twitter de “Hombre cohete”. “Anoche hablé con el presidente Moon de Corea del Sur. Le pregunté cómo estaba el hombre cohete. Hay largas filas para cargar combustible en Corea del Norte. Que mal”. Escribió. Un comentario basado en el presunto efecto de las sanciones anunciadas contra Pyongyang a causa de su programa de misiles balísticos y su último ensayo nuclear. Otras veces lo tildó de “loco y orate”. Sin embargo, transcurridos algunos meses, hoy podría de decirse que son “patas” . Son más las cosas que los unen que las que los separan. Retomando el tema de Bob Woodward, la investigación que lo catapultó como la persona de mayor credibilidad en el periodismo, se lee en su obra: “All the President’s Men.”(Todos los hombres de presidente), el periodista detrás del caso “Watergate” y la caída del presidente Richard Nixon que lo obligó a renunciar.

Cuando Woodward llama, la clase política responde, Su reputación en los pasillos del poder casi no tiene precedentes y su habilidad para respaldar cualquier historia lo han ungido como un Universal en Washington. Lo que es conformar un equipo y ser parte de el, porque sin equipo, hubiera sido imposible alcanzar el objetivo. Bob Woodward junto a Carl Bernstein lograron lo imposible. Un tenaz, arduo y desgastante trabajo fue devastador para la administración Nixon. Claro que no estuvieron solos, hubieron otros, me refiero a Ben Bradlee, el director del Washington Post y responsable de la investigación del caso “Watergate”, así como de Katherine Graham, presidenta y dueña del periódico. Bradlee presionó tanto como se pudo presionar para publicar los “Papeles del Pentágono”, la exclusiva que destaparía junto a The New York Times la historia secreta de la guerra de Vietnam. A la de muerte de Ben Bradlee, Woodward declaró: “Es el hecho que verdaderamente marca el final del siglo XX”. “No hay comparación, él fue el editor del siglo XX”. Su compañero Carl Bernstein, dijo de Bradlee: “Construyó una institución”. Fue el responsable de haber cambiado no solo el periódico, sino cómo se entiende y define el periodismo desde entonces”. “Ese periódico no era nada antes de que él llegara. Ni siquiera era el mejor periódico en Washington. Se convirtió en el segundo diario de la nación. Le dio toda su ambición. Woodward en “Fear: Trump in the White House” expone meticulosamente los detalles de las reuniones, conversaciones y asuntos políticos con un estilo sólido, sin drama añadido. Un relato centrado en los hechos sin agregados, es la base de su credibilidad. “No es mi trabajo juzgar”. “Mi trabajo consiste en decir exactamente lo que la gente ha hecho, lo que esto puede significar, los que los impulsa y quienes son”. Este es mi homenaje y reconocimiento a “Todos los Hombres del periodismo”: Ben Bradlee, Bob Woodward y Carl Bernstein. Periodismo de verdad. Fuentes: AFP, CNN, El País, Washington Post, HBO y otros. Ahora los dejo con la voz y calidad interpretativa de Marvin Gaye cantando uno de los temas que lo catapultó a la fama. Un mensaje lleno de amor en un convulsionado momento de la sociedad estadounidense y en especial de la comunidad afrodescendiente. “What’s going on”. Enjoy it!!.Please, hacer click para dar inicio a la canción. Es su derecho, youtube me la complica pero ya lo descubriré. Amicalmente. Phepe.

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ladrillera lima

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